"Es imposible que los countries queden afuera del gran nivel de inseguridad que se vive hoy", dispara Aquiles Gorini, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación. Y aclara: "se trata de grandes predios vigilados por unos cuantos agentes. A esto hay que sumarle que la Policía no patrulla los alrededores porque supuestamente ya están cubiertos".
En una entrevista con LA GACETA, Gorini opina que muchas veces los barrios cerrados se vuelven vulnerables por falta de inversión en seguridad. "Por abaratar costos, se pone una garita en la entrada y nada más. Y es insuficiente. Cada country debe contar con un plan de seguridad, que incluya vigilancia electrónica y humana. También tiene que prever un cuidado particular de todos los empleados que ingresan y egresan del lugar", propone.
Asimismo, insiste en que la seguridad privada y la estatal no tienen que ir por caminos separados. "Está bien que los barrios cerrados alivien el trabajo de la Policía, pero no por ello esta se debe olvidar. Lo recomendable es que los complejos residenciales estén conectados a las comisarías con los llamados botones de pánico, para que en caso de ser necesario actúen en conjunto", señala. Según Gorini, en todo el país hay 150.000 vigiladores y Tucumán figura entre las provincias con más servicios de seguridad privada. "El problema, como en muchas partes, es el índice de informalidad, que alcanza el 36% del servicio. Esto atenta contra la seriedad y la actividad. Hoy, mucha gente cree que tiene que pagar poco y tener muy buenos resultados, y la realidad demuestra lo contrario", remata.